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La cita concluye con la Declaración de Barcelona, un documento que fija seis prioridades para la profesión ante la crisis climática, la vivienda y la transformación urbana.
La edición celebrada en Barcelona ha reunido a arquitectos, urbanistas, representantes institucionales, universidades y organizaciones internacionales en torno al lema “Becoming. Architectures for a planet in transition”. El programa ha abordado cuestiones como la emergencia climática, el acceso a la vivienda, la sostenibilidad, la circularidad de materiales, la innovación tecnológica, la inteligencia artificial, la calidad del espacio público y la transformación de las ciudades.
El congreso se ha desplegado en varios espacios de Barcelona y su área metropolitana. El CCIB ha concentrado el programa principal de conferencias y debates; Las Tres Chimeneas han acogido la inauguración, los Open Forum y la Exposición Central; el Disseny Hub Barcelona, DHub, ha funcionado como punto de encuentro entre instituciones y entidades profesionales; la Sagrada Família ha sido escenario de la entrega de la Medalla de Oro y los Premios Trienales de la UIA; y el Castillo de Montjuïc ha acogido la cena de gala. La organización también ha contabilizado más de 2.000 participantes en los itinerarios vinculados al congreso.
La clausura ha contado con representantes del Colegio de Arquitectos de Cataluña, COAC, el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, CSCAE, el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, Mivau, la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, la Unesco y la Unión Internacional de Arquitectos, UIA, además de la delegación de Pekín, sede del próximo congreso mundial en 2029.
El principal resultado político y profesional del encuentro ha sido la lectura de la Declaración de Barcelona, presentada como el legado intelectual del congreso y como una hoja de ruta para la profesión durante los próximos tres años. El texto articula seis ejes de trabajo alineados con los temas que han vertebrado el programa y plantea una toma de posición de la arquitectura ante el cambio climático, la vivienda y el impacto del entorno construido.
Entre sus mensajes centrales, la declaración defiende que la vivienda es un derecho y no un mero activo económico, que la arquitectura debe abandonar una visión exclusivamente antropocéntrica, que lo ya construido debe considerarse el primer material de proyecto y que toda intervención sobre el territorio tiene consecuencias que trascienden la escala local. El documento también reivindica que la calidad y la belleza no deben entenderse como privilegios, sino como condiciones que la arquitectura debe garantizar de forma universal.
La UIA prevé utilizar esta declaración como base de trabajo para sus grupos de investigación y reflexión hasta la próxima edición del congreso, prevista en Pekín en 2029.
Más allá del programa de conferencias, uno de los principales activos del congreso ha sido la Exposición Central “Becoming. Architectures for a planet in transition”, instalada en Las Tres Chimeneas. Se trata de un espacio de 4.000 m² concebido como laboratorio de investigación sobre los grandes desafíos planetarios, con instalaciones, prototipos y proyectos inéditos. La muestra permanecerá abierta al público hasta el 19 de julio con acceso gratuito.
La clausura ha concluido con el traspaso oficial de la bandera de la UIA a Pekín, ciudad que acogerá el próximo Congreso Mundial de Arquitectura en 2029. En el acto han participado el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; la presidenta del CSCAE, Marta Vall-llossera; el vicealcalde de Pekín, Tang Wenhong; y el presidente de la Architectural Society of China, Xiu Long. El relevo simboliza el cierre de la edición de Barcelona y el inicio del ciclo de preparación del próximo encuentro internacional de la arquitectura.