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La creciente presión sobre el acceso a la red eléctrica añade nuevas exigencias a los centros de datos y obliga a diferenciar entre proyectos sólidos y especulativos, mientras el sector refuerza su apuesta por el control de la infraestructura y la soberanía digital.
Desde cdmon, señalan que el apagón del pasado año dejó varias lecciones relacionadas con la resiliencia tecnológica, la planificación de infraestructuras críticas y el control de los datos.
Según el director digital de cdmon, David Blanch: “El apagón demostró que la continuidad digital no depende solo del servidor o de la web, sino de toda la cadena que la sostiene, desde el suministro eléctrico hasta las telecomunicaciones y el alojamiento". Además, subraya que una interrupción en cualquiera de estos ámbitos puede afectar al funcionamiento de servicios esenciales.
El segundo aprendizaje está relacionado con la preparación previa. Durante el apagón, numerosos centros de datos lograron mantener su actividad gracias a sistemas de respaldo como grupos electrógenos y sistemas de alimentación ininterrumpida. Para cdmon, esta circunstancia confirmó que la resiliencia no es un elemento improvisado. En este sentido, el directivo apunta a que: "Los centros que resistieron lo hicieron porque contaban con sistemas de respaldo bien mantenidos y probados con antelación. En situaciones de crisis, la diferencia la marcan las decisiones tomadas mucho antes de que ocurra el incidente".
En este contexto, la compañía destaca el papel estratégico del alojamiento dentro del negocio digital: "El hosting una parte esencial del negocio, donde la monitorización y el soporte continuo son determinantes para proteger tanto la operación como los datos".
La soberanía digital constituye otra de las principales conclusiones derivadas del incidente. El apagón puso de relieve el grado de dependencia de terceros que mantienen muchas organizaciones para alojar y gestionar sus servicios.
Desde cdmon defienden que el control de los datos y de la infraestructura debe permanecer en manos del cliente. "La capacidad de decisión sobre dónde están los datos y cómo se gestionan es un factor clave para garantizar la continuidad del servicio y reducir riesgos", sostiene el directivo, que resume esta idea con una afirmación cada vez más presente en el sector: "La gran batalla digital no es la tecnología, sino quién controla los datos".