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El Índice de Precios de Vivienda registra uno de los mayores aumentos de las últimas décadas impulsado por la demanda y la escasez de oferta.
El Índice de Precios de Vivienda, IPV, publicado por el Instituto Nacional de Estadística, INE, refleja un incremento trimestral del 3,5% y una subida interanual del 12,9% durante el primer trimestre de 2026. Se trata de uno de los mayores aumentos registrados en los últimos años y confirma la continuidad de la tendencia alcista del mercado residencial español.
Según el análisis realizado por Fotocasa, el encarecimiento de la vivienda responde principalmente al desequilibrio entre una demanda en crecimiento y una oferta insuficiente para absorberla. La mejora de las condiciones de financiación durante los últimos meses ha permitido el regreso al mercado de compradores que habían aplazado sus decisiones de adquisición durante el periodo de tipos de interés elevados.
Los datos de Fotocasa Research indican que el 18% de la población española busca actualmente una vivienda en propiedad, frente al 12% registrado en 2019. Además, la demanda mantiene una elevada presencia de compradores con capacidad financiera, perfiles inversores y operaciones realizadas por compradores internacionales, que representan el 14% de las compraventas. La adquisición de vivienda habitual continúa siendo el principal motor del mercado y concentra cerca del 80% de las operaciones.
El mercado continúa condicionado por la escasez de vivienda disponible, especialmente en las áreas con mayor concentración de población y actividad económica. Según las estimaciones citadas por Fotocasa, España necesita la construcción de más de 200.000 viviendas anuales para responder a la creación de nuevos hogares, mientras que la producción actual ronda las 100.000 unidades al año.
Este déficit estructural de oferta mantiene la presión sobre los precios y limita la capacidad del mercado para absorber el incremento de la demanda.
La vivienda de obra nueva también registró aumentos significativos durante el periodo analizado, con una subida interanual del 9,1%.
Entre los factores que condicionan la evolución de este segmento destacan el aumento de los costes de construcción, las dificultades para acceder a suelo finalista, los plazos administrativos asociados a los desarrollos urbanísticos y la escasez de mano de obra especializada. Estos elementos continúan limitando la capacidad productiva del sector y contribuyen a mantener una oferta reducida de vivienda nueva.
Las previsiones apuntan a que el mercado residencial podría entrar en una fase de moderación durante los próximos meses si se produce un endurecimiento de las condiciones de financiación derivado de la evolución de la inflación y de la política monetaria europea.
No obstante, el desequilibrio entre oferta y demanda seguirá actuando como factor de soporte para los precios. El escenario más probable para la segunda mitad de 2026 es el de un mercado que continuará registrando incrementos, aunque previsiblemente a un ritmo más moderado que el observado durante los últimos trimestres.
La evolución de los tipos de interés y la capacidad del sector para incrementar la producción de vivienda serán dos de las variables determinantes para definir el comportamiento del mercado residencial en los próximos meses.