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La muestra inicia itinerancia en La Palma con un enfoque centrado en flujos y procesos que redefinen el entorno construido.
La XVII edición de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo, Beau, ha inaugurado su itinerancia en Santa Cruz de La Palma, donde podrá visitarse hasta el 9 de mayo en el Museo Insular. El acto contó con la participación de Iñaqui Carnicero, quien destacó el papel de la arquitectura como herramienta activa en los procesos de cambio social, ambiental y económico.
Organizada por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana junto al Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España y la Fundación Arquia, la Bienal se presenta bajo el enfoque “Flujos Comunes”, que analiza cómo los movimientos de personas, energía, materiales, datos y medioambiente configuran el territorio contemporáneo.
Durante la inauguración, Iñaqui Carnicero subrayó que la arquitectura no solo responde a los cambios, sino que puede incidir activamente en ellos. Este planteamiento sitúa la disciplina como una herramienta estratégica para abordar retos como la resiliencia territorial, la adaptación climática o la transformación urbana.
La elección de Santa Cruz de La Palma como primera sede itinerante responde a su condición de territorio expuesto a dinámicas complejas, lo que permite contextualizar los desafíos actuales de la arquitectura en entornos en constante adaptación.
Comisariada por Ander Bados y Miguel Ramón, la Bienal se articula en torno a cinco ejes:
En esta edición se han reconocido 55 propuestas desarrolladas entre 2023 y 2024:
La exposición incorpora además nuevas investigaciones que amplían la lectura de los proyectos premiados, introduciendo un enfoque más analítico sobre los retos del sector.
La muestra adopta un formato basado en estructuras modulares tipo “maleta”, que funcionan como soportes portátiles y configurables. Estas unidades permiten adaptar la exposición a distintos espacios, facilitando su itinerancia nacional e internacional prevista para 2026.
Más allá de su solución técnica, el dispositivo expositivo responde a un planteamiento curatorial que prioriza la movilidad, adaptabilidad y lectura no lineal. El visitante puede construir su propio recorrido, entendiendo la arquitectura como un sistema interconectado más que como una suma de proyectos aislados.
La XVII Beau refuerza una tendencia creciente en el sector: la arquitectura entendida como infraestructura cultural y técnica capaz de dar respuesta a desafíos complejos. El enfoque en flujos y procesos sitúa el debate en torno a la capacidad de la disciplina para integrar variables sociales, ambientales y económicas en el diseño del entorno construido.