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El arquitecto chileno Smiljan Radić Clarke ha sido galardonado con el Premio Pritzker 2026 por una obra marcada por la experimentación material y el contexto.
El arquitecto chileno Smiljan Radić Clarke, con sede en Santiago de Chile, ha sido nombrado ganador del Premio Pritzker de Arquitectura 2026, considerado el máximo reconocimiento internacional en arquitectura.
El jurado ha destacado una trayectoria que combina experimentación material, sensibilidad hacia el contexto y una lectura cultural del lugar, con proyectos que se alejan de un lenguaje arquitectónico repetitivo y abordan cada obra como una investigación específica sobre su entorno.
Según el arquitecto, la arquitectura se sitúa entre estructuras duraderas que permanecen durante siglos y construcciones frágiles y efímeras, generando experiencias que invitan a detenerse y reconsiderar el entorno construido.
Radić plantea cada proyecto como una exploración singular, en la que el lugar, el uso y la dimensión antropológica del espacio tienen prioridad sobre la repetición formal. En su trabajo, el concepto de sitio no se limita a la dimensión física, sino que integra historia, prácticas sociales y contexto político.
El jurado del Premio Pritzker 2026 ha destacado que su obra se sitúa en la intersección entre incertidumbre, experimentación material y memoria cultural, generando edificios que pueden parecer temporales o inacabados, pero que ofrecen espacios de refugio optimistas y habitables.
Entre sus proyectos más representativos se encuentran estrategias de diseño vinculadas al lugar, como edificios parcialmente integrados en el terreno, orientados para responder al clima o desarrollados mediante intervenciones sobre estructuras existentes.
Entre los proyectos más conocidos de Smiljan Radić destacan diversas obras culturales, residenciales y experimentales desarrolladas en Chile y en otros países.
El Pabellón de la Serpentine Gallery, Londres, 2014 es una de sus obras más reconocidas. La estructura consiste en una envolvente translúcida de fibra de vidrio apoyada sobre grandes piedras, generando un espacio intermedio entre interior y exterior donde la luz se filtra y el refugio permanece parcial.
Otra obra destacada es el Teatro Regional del Biobío, Concepción, 2018, caracterizado por una envolvente semitranslúcida diseñada para modular la entrada de luz y optimizar la acústica interior, combinando ingeniería estructural y control ambiental.
En el ámbito residencial, la Pite House, Papudo, 2005, muestra su enfoque hacia la adaptación al paisaje, con una estructura orientada para protegerse del viento y de la luz intensa de la costa chilena.
La obra de Radić se caracteriza por una arquitectura aparentemente austera o elemental, que sin embargo esconde soluciones constructivas complejas y precisas.
El uso de hormigón, piedra, madera y vidrio se plantea de forma deliberada para definir peso, textura, sonido y luz, transformando la construcción en una forma de relato material donde la masa y la superficie tienen tanto significado como la forma arquitectónica.
Con una carrera de más de tres décadas, Radić ha desarrollado proyectos de equipamientos culturales, espacios públicos, edificios comerciales, viviendas e instalaciones en países como Chile, España, Italia, Francia, Austria, Suiza, Croacia, Albania y Reino Unido.
Entre otras obras relevantes figuran:
Radić fundó su estudio Smiljan Radić Clarke en 1995 y actualmente reside y trabaja en Santiago de Chile, desde donde desarrolla proyectos internacionales.
Con este reconocimiento, Smiljan Radić Clarke se convierte en el 55º ganador del Premio Pritzker, consolidando su trayectoria como una de las voces más singulares de la arquitectura contemporánea.