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La revisión del Código Técnico de la Edificación, en proceso de estudio para adaptarse a la normativa europea de eficiencia energética, podría impulsar la rentabilidad de las inversiones en aislamiento y mejorar la eficiencia del parque inmobiliario en España.
La revisión del Código Técnico de la Edificación (CTE), actualmente en estudio, responde a la adaptación de España a la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (Epbd) y al objetivo de avanzar en la descarbonización del parque inmobiliario.
La actualización normativa representa una oportunidad para mejorar la calidad, la eficiencia y el valor de la vivienda en España. además, la reforma no supone una pérdida del carácter prestacional del código, sino una mayor precisión en los indicadores ambientales y energéticos que ya forman parte de la práctica habitual en la edificación avanzada en otros países europeos, según Knauf Insulation.
El director general de Knauf Insulation, Oscar del Rio, afirma que: “El sector lleva años preparándose para este escenario. Las nuevas exigencias como la EPBD y su trasposición a una nueva actualizacióndel CTE son paso coherente hacia edificios de consumo casi nulo y cero emisiones. España no puede quedarse atrás en calidad constructiva”.
Respecto a la posible mayor complejidad técnica derivada de la actualización normativa, desde la compañía reconocen que toda modificación regulatoria implica un periodo de adaptación. No obstante, apuntan que el sector dispone actualmente de herramientas de cálculo, bases de datos ambientales y sistemas de verificación que permiten cumplir con los nuevos requisitos con mayor precisión.
Frente a algunas estimaciones que apuntan a posibles incrementos en el coste de construcción de obra nueva con el nuevo CTE, desde la empresa subrayan que el desembolso necesario para mejorar la envolvente térmica es limitado y proporcionalmente reducido, ya que representa solo una fracción dentro del presupuesto global de una vivienda y tiene un impacto moderado en el coste total del proyecto. En este sentido, el director general de Knauf Insulation, Oscar del Rio, sostiene que: “Hablar solo de sobrecostes es simplificar el debate. La mejora de las exigencias energéticas reduce la factura energética de las familias, revaloriza los inmuebles y fortalece la competitividad del sector a medio y largo plazo”.
Una mayor inversión en aislamiento reduce la demanda energética del edificio y, en consecuencia, el gasto energético durante toda su vida útil. Por ello, desde la empresa, señalan que el análisis económico no debe centrarse únicamente en el coste inicial, sino en el conjunto del ciclo de vida del inmueble.
Según informes elaborados por la compañía, mejorar la calificación energética de una vivienda de letra E a letra B mediante actuaciones sobre la envolvente térmica puede generar ahorros anuales de entre 800 y 1.184 euros en consumo energético. En un horizonte de 30 años, el beneficio acumulado puede superar los 58.000 euros en un bloque de viviendas, cifras que, según la empresa, se sitúan por encima de las obtenidas por algunos productos financieros con una inversión inicial similar, como los planes de pensiones.
Diversos estudios técnicos coinciden en que una mejora adecuada del aislamiento puede reducir hasta un 60% la demanda energética de calefacción y refrigeración. En términos prácticos, esto puede traducirse en muchos hogares en ahorros cercanos a los 1.000 euros anuales en la factura energética, con periodos de amortización estimados entre cinco y diez años, incluso sin considerar posibles ayudas públicas.
Además, una vivienda con mejores prestaciones energéticas puede incrementar su valor patrimonial, mejorar su calificación energética y reducir el riesgo de obsolescencia energética y regulatoria en el futuro.