Empresas Premium
El estudio Anna & Eugeni Bach transforma una vivienda del 2000 en Fonolleres mediante piezas autónomas que dialogan con el entorno. Un diseño que prioriza el confort climático mediterráneo a través del juego de sombras, la madera y la piedra y cerámica locales.
Fonolleres es un pueblo de apenas 30 habitantes, situado en la llanura del río Ter, en pleno Ampurdán. Su origen se remonta a una pequeña fortificación del siglo XII. Rodeado de campos de frutales, este pequeño núcleo, destaca por la uniformidad de sus materiales, con un característico tono ocre que proviene de la piedra y la cerámica locales.
En este contexto, el proyecto propone la reforma y ampliación de una vivienda construida a principios de los años 2000, ubicada en una parcela en el perímetro del pueblo. La intervención conserva parte de la casa original y la amplía mediante una estrategia basada en adiciones independientes. Así como las casas del pueblo revelan las ampliaciones y transformaciones acumuladas con el tiempo, el proyecto adopta esta línea de inspiración. La reforma propone un volumen principal al que se suman piezas autónomas dedicadas a funciones específicas como el porche, la entrada, la barbacoa y el umbráculo.
La independencia de cada elemento se refuerza por el uso de materiales naturales —madera y cerámica— y por su diseño formal. El porche se levanta sobre siete pórticos que pasan por encima de la piscina existente, la barbacoa se plantea como un volumen triangular tangente a la fachada, la entrada se desliza sobre el cuerpo principal y el umbráculo se muestra como un círculo separado en busca de sombra. Además, se utiliza un lenguaje unificado: el revoco del volumen principal media con el color de la madera y de la cerámica, cocida en horno de leña para obtener el tono característico de la materialidad del pueblo. El resultado es una casa que ofrece la posibilidad de habitar sus diversos espacios, tanto en el interior como en el exterior, trabajando con distintos tipos de sombra (señal de confort en un clima mediterráneo).
El porche principal ofrece una sombra extensa y un cobijo de grandes dimensiones. Al pasar por encima de la piscina, proporciona un lugar poco habitual, donde se puede estar a cubierto con los pies en el agua. La barbacoa, por su volumetría, altura y ubicación, ofrece sombra durante el mediodía, momento en el que habitualmente se utiliza para preparar la comida. El umbráculo circular es la base de una sombra vegetal que cubre la mesa exterior de la cocina, donde desayunar por la mañana al cobijo de una fachada opuesta al sol matinal, y las viseras circulares de la terraza generan una sombra puntual en cada una de las habitaciones de la planta superior y se convierten en lámparas por la noche.
En el interior, la ampliación del volumen principal aloja el estudio y la biblioteca en planta baja y la habitación principal en la planta superior. Estos espacios, de uso más privado, responden a los principales placeres del propietario. En respuesta a estos, ambas estancias se comunican con un doble espacio triangular, ubicado curiosamente detrás del cabezal de la cama, en el que se esconde un pequeño "studiolo" conectado con la biblioteca en el que poder ubicar las lecturas favoritas.