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España registró 1,3 millones de certificados energéticos en 2025 y el 45% estuvo asociado a reformas, frente al 19% de media entre 2016 y 2019.
El 94,2% del parque residencial español tendría una calificación energética entre D y G, según la estimación recogida en el informe Estado de la eficiencia energética en España 2026, elaborado por Accumin Intelligence. El estudio parte de los certificados de eficiencia energética, CEE, registrados por las comunidades autónomas y reportados al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Miterd.
Durante 2025 se registraron más de 1,3 millones de certificados energéticos, un 3% más que el año anterior, lo que supone un máximo desde 2013. De ellos, el 45% estuvo relacionado con reformas energéticas, frente a una media del 19% entre 2016 y 2019.
Actualmente, solo el 39% de las viviendas españolas dispone de un certificado energético registrado. Para estimar el comportamiento del conjunto del parque, el informe aplica una modelización estadística a partir de los datos disponibles.
Entre las viviendas que disponen de certificado registrado, el 92,5% presenta una calificación de consumo energético entre D y G. La estimación de Accumin Intelligence eleva este porcentaje al 94,2% al incorporar las viviendas sin certificado.
El informe relaciona esta situación principalmente con la antigüedad del parque residencial, construido en buena medida antes de la introducción de requisitos de eficiencia energética. La obra nueva representa alrededor del 4% del parque y está sujeta a estándares energéticos más exigentes.
Por provincias, Madrid registra una cobertura de certificación del 69%, seguida de Navarra, con el 58%, Barcelona, con el 55,3%, y Málaga, con el 51,8%. También existen diferencias importantes según la tipología de inmueble, ya que dispone de certificado el 51,6% de las viviendas plurifamiliares frente al 17,5% de las unifamiliares.
El análisis de los CEE muestra diferencias en el efecto de la rehabilitación energética según la tipología de vivienda.
En las viviendas unifamiliares, las intervenciones analizadas consiguen en la mayoría de los casos reducciones del consumo energético de entre el 25% y el 75%, que habitualmente permiten avanzar entre una y dos letras en la calificación energética.
En las viviendas plurifamiliares, las reducciones se sitúan entre el 10% y el 50%. El informe señala que estas mejoras no siempre permiten cambiar de letra debido, entre otros factores, a las dificultades para acometer actuaciones globales sobre fachadas y cubiertas comunitarias.
Cristina Arias, Head of research de Accumin Intelligence, explica que parte de esta diferencia responde a la envolvente. Las viviendas unifamiliares presentan una mayor superficie expuesta y, por tanto, un mayor potencial de reducción de las pérdidas térmicas mediante una intervención.
El informe también analiza el ritmo necesario para cumplir los objetivos de rehabilitación. Según sus datos, España debe reducir en 26.394 GWh el consumo de energía final residencial hasta 2030, lo que implicaría rehabilitar la envolvente térmica de 1,2 millones de viviendas y sustituir 3,5 millones de sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria en los próximos cuatro años.
Para alcanzar ese objetivo sería necesario multiplicar por 1,5 el ritmo de reformas registrado entre 2020 y 2025. El estudio advierte, no obstante, de que incluso en ese escenario el parque residencial continuaría siendo mayoritariamente ineficiente.
Según la modelización de Accumin Intelligence, alcanzar un escenario intermedio de eficiencia exigiría multiplicar por cinco el ritmo actual de rehabilitación, mientras que aproximarse a un parque mayoritariamente eficiente de cara a 2050 requeriría multiplicarlo por diez.
Estas necesidades deberán abordarse en el marco de la evolución de la Estrategia para la Rehabilitación Energética en el Sector de la Edificación en España, Eresee, y el previsto Plan nacional de renovación de edificios, Pnre 2026.