Empresas Premium
El Instituto Tecnológico del Plástico, Aimplas, investiga nuevos retardantes de llama y recubrimientos ecológicos para mejorar la seguridad de materiales utilizados en construcción, movilidad e infraestructuras. Entre los avances destacan barnices ignífugos para madera capaces de retrasar el avance del fuego y disminuir la generación de humo durante un incendio.
Cada verano, los incendios ponen de relieve la necesidad de disponer de materiales que contribuyan a minimizar sus efectos y mejoren la seguridad de las personas. Con este objetivo, Aimplas, Instituto Tecnológico del Plástico, desarrolla soluciones innovadoras que permiten ralentizar la propagación del fuego, reducir la intensidad de las llamas y limitar la emisión de humo en aplicaciones destinadas a sectores como la construcción, el transporte y las infraestructuras.
Las investigaciones del centro tecnológico se centran en el desarrollo de retardantes de llama sostenibles para pinturas, barnices y materiales plásticos. Uno de los proyectos más destacados es Phosfire, cuyos resultados han permitido reducir cerca de un 50 % el calor total liberado durante la combustión y hasta un 46 % el pico máximo de calor generado en comparación con soluciones convencionales.
"Cuando hablamos de seguridad frente al fuego, cada minuto cuenta. Nuestro objetivo es desarrollar materiales que contribuyan a ralentizar la evolución del incendio, reducir el calor y el humo generados y, de este modo, mejorar las posibilidades de respuesta ante una situación de emergencia", explica Lodovico Agostinis, líder del Grupo de Investigación de Ignífugos de Aimplas.
El investigador subraya además que la protección contra incendios debe combinar eficacia y sostenibilidad. "La protección frente al fuego ya no puede abordarse únicamente desde la eficacia de los materiales. También es necesario desarrollar soluciones más seguras y sostenibles, utilizando procesos de fabricación con menor impacto ambiental y materias primas renovables cuando sea posible", afirma.
Los avances más recientes proceden del proyecto Refugi, centrado en el desarrollo de una nueva generación de barnices y recubrimientos ecológicos e ignífugos destinados a mejorar la seguridad de las construcciones de madera.
Ante el creciente uso de este material en edificación e interiorismo, el proyecto apuesta por soluciones que, además de retrasar la propagación del fuego, reduzcan el impacto ambiental de su fabricación. Para ello emplea tecnologías como la mecanoquímica, que disminuyen el uso de disolventes, e incorpora componentes de origen biobasado y biodegradable.
Las formulaciones desarrolladas se han validado sobre paneles MDF, ampliamente utilizados en mobiliario y revestimientos. Los ensayos realizados muestran que algunos de estos recubrimientos reducen la intensidad y la velocidad de crecimiento del incendio, además de disminuir de forma significativa la producción de humo, uno de los principales factores que dificultan la evacuación durante una emergencia.
Los investigadores también han observado que determinadas formulaciones generan capas protectoras durante la exposición al fuego, actuando como barrera térmica y retrasando la degradación del material.
Aunque inicialmente se han ensayado sobre madera, estas soluciones también pueden aplicarse sobre superficies plásticas y metálicas, ampliando sus posibilidades de uso en sectores como la construcción, las infraestructuras, la movilidad y la automoción.
La experiencia de Aimplas en este ámbito ha llevado a la Comisión Europea a seleccionar al centro tecnológico para coordinar Hefestos, una nueva iniciativa europea que estudiará la transición desde los retardantes de llama bromados hacia alternativas más seguras y sostenibles para sectores como la construcción, la automoción y el cableado.
El proyecto reunirá a empresas, especialmente pymes, asociaciones y expertos para analizar los retos técnicos y regulatorios de esta transición y aportar evidencia científica que sirva de apoyo a futuras decisiones de la Unión Europea.
Según Agostinis, "la seguridad frente al fuego seguirá siendo una necesidad fundamental en sectores estratégicos. Sin embargo, la sustitución de las soluciones actuales requiere coordinación, experiencia y una visión integral capaz de identificar los principales desafíos y orientar el desarrollo de nuevas alternativas".
Los proyectos Phosfire y Refugi han contado con financiación de Ivace+i y el apoyo de los fondos Feder de la Unión Europea, impulsando el desarrollo de materiales más seguros y sostenibles para aplicaciones estratégicas.