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La construcción con materiales biobasados continúa avanzando como una alternativa capaz de responder a las crecientes exigencias en eficiencia energética, confort y reducción de la huella ambiental de los edificios. "Entre estas soluciones destacan los bloques de cáñamo y cal, un sistema constructivo que integra en una única pieza la función estructural de la mampostería y el aislamiento térmico y acústico", aseguran desde Cânhamor, firma fabricante de los bloques de cáñamo ECObloques.
Fabricados a partir de materias primas 100 % naturales, los bloques de cáñamo ofrecen una combinación de prestaciones que los convierte en una opción tanto para obra nueva como para proyectos de rehabilitación. Su capacidad de aislamiento térmico contribuye a reducir la demanda energética de los edificios, mientras que sus propiedades de absorción acústica mejoran el confort interior de las viviendas y espacios de uso público.
Otra de sus principales ventajas es su comportamiento higrotérmico. Gracias a su elevada permeabilidad al vapor de agua, los muros regulan de forma natural la humedad ambiental, ayudando a prevenir condensaciones y favoreciendo un ambiente interior más saludable. Además, al no emitir compuestos orgánicos volátiles (COV), contribuyen a mantener una mejor calidad del aire en el interior de los edificios.
En materia de seguridad, este sistema constructivo alcanza resistencias al fuego de hasta 240 minutos, al tiempo que ofrece una elevada durabilidad y estabilidad de sus prestaciones a lo largo de la vida útil del edificio.
Desde el punto de vista ambiental, los bloques de cáñamo representan una de las soluciones más avanzadas dentro de la construcción sostenible. Al estar elaborados con un material vegetal que captura dióxido de carbono durante su crecimiento, los muros presentan un balance de carbono negativo, lo que significa que almacenan más CO₂ del que se genera durante su fabricación. Esta característica favorece la reducción de la huella de carbono de los edificios y facilita la obtención de certificaciones de construcción sostenible.
La creciente implantación de este tipo de soluciones se refleja en proyectos de distintas tipologías. Entre ellos figura un hotel situado entre Cascais y Sintra, en Portugal, donde las elevadas condiciones de humedad del entorno convierten la regulación higrotérmica del cáñamo en un elemento especialmente relevante para garantizar el confort y la durabilidad del edificio.
Asimismo, en la región de Lisboa se están construyendo dos centros educativos que serán los primeros de Europa ejecutados íntegramente con muros de cáñamo. El objetivo es crear espacios de aprendizaje con una elevada calidad ambiental interior, confort térmico y acústico, y mejores condiciones de bienestar para alumnos y docentes.
El sistema también está presente en proyectos internacionales, como una vivienda unifamiliar en Stuttgart (Alemania), desarrollada con un alto porcentaje de materiales derivados del cáñamo empleados tanto en los cerramientos como en los aislamientos de suelos y cubiertas, lo que pone de manifiesto la versatilidad del material.
En España, uno de los proyectos más representativos es la futura sede del Instituto Xevi Verdaguer, en Barcelona, un edificio concebido bajo criterios de salud ambiental y bioconstrucción. En este caso, los bloques de cáñamo han sido seleccionados por su capacidad para regular la humedad, mejorar la calidad del aire interior, aportar aislamiento acústico y reducir la huella de carbono del edificio, en línea con la filosofía del centro.
Detrás de esta tecnología se encuentra Cânhamor, firma especializada en la fabricación de bloques de cáñamo denominados ECObloques y actualmente “único productor de este sistema en la Península Ibérica”, aseguran desde la empresa. La compañía dispone de una planta industrial diseñada bajo criterios de economía circular, con capacidad para suministrar el equivalente a más de 300 viviendas al mes, lo que evidencia la creciente industrialización de este tipo de soluciones constructivas naturales.