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Las emisiones incorporadas adquieren mayor relevancia en edificios industriales cada vez más eficientes energéticamente.
La construcción industrial se encuentra inmersa en un proceso de transformación marcado por los objetivos de descarbonización, la evolución de la normativa ambiental y la necesidad de optimizar el uso de los recursos. En este escenario, la sostenibilidad deja de ser un valor añadido para convertirse en un criterio determinante en el diseño y desarrollo de nuevos proyectos.
Desde Jeremias afirman que, la reducción de la huella de carbono exige analizar todos los elementos que forman parte del edificio, incluidos aquellos componentes que tradicionalmente han recibido menor atención desde el punto de vista ambiental. Entre ellos se encuentran los sistemas de evacuación de humos y gases, cuyo impacto en el balance global de emisiones comienza a adquirir una mayor relevancia.
En los proyectos industriales, la eficiencia energética de los edificios ha sido históricamente uno de los principales focos de actuación para reducir emisiones. Sin embargo, a medida que las instalaciones mejoran su comportamiento energético, aumenta la importancia de las denominadas emisiones incorporadas, aquellas generadas durante la extracción de materias primas, la fabricación de materiales, el transporte y la instalación de los productos.
Estas emisiones representan una parte significativa del impacto ambiental de los edificios y están ganando peso dentro de las estrategias de sostenibilidad impulsadas por promotores, ingenierías y arquitectos.
En este contexto, la selección de materiales con menor impacto ambiental se ha convertido en una herramienta clave para reducir las emisiones desde las fases iniciales del proyecto. Factores como el contenido reciclado, la eficiencia de los procesos de fabricación o la durabilidad de los productos adquieren una importancia creciente en la toma de decisiones.
Los sistemas de evacuación de humos forman parte de esta estrategia de optimización ambiental. Aunque su peso dentro del conjunto de materiales utilizados en un edificio puede ser limitado, su larga vida útil y su presencia en múltiples aplicaciones energéticas hacen que su contribución al balance global de emisiones resulte relevante.
Dentro de esta tendencia se sitúan soluciones desarrolladas para reducir el impacto ambiental asociado a los materiales utilizados en su fabricación. Un ejemplo es Blueline, una gama de chimeneas y conductos de acero inoxidable diseñada para disminuir las emisiones incorporadas manteniendo las prestaciones técnicas exigidas en aplicaciones industriales.
Según la información facilitada por el fabricante, estos sistemas incorporan acero inoxidable con más de un 90% de contenido reciclado y se producen mediante procesos alimentados con energía renovable certificada.
La combinación de ambos factores permite reducir hasta un 50% la huella de carbono asociada al acero inoxidable empleado, manteniendo los niveles de resistencia mecánica, seguridad y durabilidad requeridos en este tipo de instalaciones.
La reducción de emisiones vinculadas a los materiales adquiere especial relevancia en proyectos que buscan cumplir objetivos de sostenibilidad corporativa, estrategias ESG, Environmental, Social and Governance, o certificaciones ambientales como LEED y BREEAM.
Asimismo, el creciente interés por las emisiones de Alcance 3, asociadas a la cadena de suministro y a los materiales utilizados en la construcción, está impulsando la demanda de soluciones capaces de aportar mejoras ambientales cuantificables y verificables.
La evolución de la construcción industrial apunta hacia modelos cada vez más eficientes y alineados con los compromisos de neutralidad climática. En este proceso, la reducción de emisiones no dependerá únicamente del consumo energético de los edificios, sino también de las decisiones adoptadas durante el diseño y la selección de materiales.
La incorporación de materiales reciclados, procesos productivos más sostenibles y soluciones con menor impacto ambiental permite avanzar hacia edificios con una huella de carbono reducida sin comprometer el rendimiento técnico ni la seguridad de las instalaciones.
En este contexto, los sistemas de evacuación de humos se suman al conjunto de elementos constructivos que contribuyen a la descarbonización del sector, reforzando el papel de los materiales como una variable estratégica dentro de la construcción industrial sostenible.