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El avance de los robos en las obras impulsa una mayor implantación de controles y protocolos de seguridad en la comunidad autónoma.
Cataluña presenta una situación contradictoria en materia de seguridad en obra. Aunque la percepción del riesgo entre los profesionales del sector se sitúa por encima de la media nacional, la comunidad registra un descenso significativo en la aplicación de medidas de disuasión física. Según el Informe sobre el Crimen 2026, elaborado por BauWatch a partir de 4.100 entrevistas a profesionales de la construcción en 11 países europeos, las restricciones presupuestarias continúan condicionando la inversión en protección de los proyectos.
De acuerdo con el estudio, el 65,9% de los profesionales catalanes afirma haber detectado un aumento de la actividad delictiva en sus obras, un porcentaje superior a la media española, 61,4%, y a la europea, 57,6%. Esta percepción está respaldada por una elevada incidencia del robo de cobre, señalado por el 54,5% de los encuestados, frente al 50,8% registrado a nivel nacional.
Pese al aumento de la preocupación por la seguridad, las principales medidas de protección física han retrocedido durante el último año. El uso de vallas perimetrales ha pasado del 52,3% al 36,4%, lo que supone una caída de 15,9 puntos porcentuales. Asimismo, la señalización de advertencia ha descendido del 44,3% al 29,5%, mientras que la vigilancia presencial en obra ha pasado del 37,5% al 27,3%.
El informe identifica esta situación como una "paradoja de seguridad", caracterizada por un aumento de la percepción del riesgo acompañado de una reducción de algunas de las medidas de protección más visibles.
Frente a este escenario, las empresas catalanas están reforzando los procedimientos internos de seguridad. El 33% realiza revisiones diarias de seguridad, frente al 23% de la media nacional, mientras que el 31,8% utiliza controles de acceso, por encima del 25,6% registrado en el conjunto de España. Estos datos reflejan una evolución hacia modelos de gestión más estructurados y basados en procesos.
El estudio apunta también al crecimiento de las soluciones tecnológicas para la prevención de incidentes. Entre ellas destacan los sistemas de videovigilancia con inteligencia artificial, que combinan análisis de vídeo en tiempo real, supervisión humana y mecanismos activos de disuasión para detectar intrusiones y activar protocolos de respuesta de forma temprana.
Según datos de BauWatch, estas soluciones permitieron realizar más de 142.000 intervenciones disuasorias al año en Europa, con tiempos de respuesta inferiores a un minuto.
Para el sector, la seguridad se consolida como un factor vinculado a la continuidad de los proyectos, la protección de los trabajadores y la reducción del impacto económico derivado de robos e incidencias en obra.