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El presidente del Comité Organizador de Fimma ha señalado que Fimma + Maderalia reforzará en su próxima edición, prevista del 10 al 13 de noviembre en Feria Valencia, la cualificación del visitante profesional y la optimización de la experiencia de compra.
La próxima edición de Fimma + Maderalia se presenta como un indicador del proceso de transformación que atraviesa la industria de la madera en España. El certamen, impulsado por la dirección de Fimma, se posiciona como una respuesta a dos desafíos estructurales del sector: la escasez de mano de obra cualificada y la adopción de tecnologías digitales en los procesos productivos.
En este contexto, la tecnología adquiere un papel central en la mejora de la eficiencia operativa y la competitividad industrial. Según Santi Riera, presidente de Fimma, la edición de 2026 buscará consolidar este cambio de enfoque, impulsando la automatización y el uso de soluciones avanzadas en maquinaria y procesos. En sus palabras, el evento pretende contribuir a una industria “más automatizada, eficiente y competitiva”.
Entre las líneas de actuación previstas, destaca la estrategia orientada a atraer perfiles técnicos, como directores de fabricación y responsables de producción, además de los perfiles directivos habituales. Este enfoque pretende mejorar los procesos de evaluación y decisión en la adquisición de equipamiento, al incorporar a los profesionales directamente implicados en la operación diaria.
Para facilitar este objetivo, la organización prevé medidas que favorezcan una mayor permanencia de estos perfiles en València durante la feria, con el fin de permitir un análisis más detallado de las soluciones tecnológicas presentadas.
La contratación avanza a un ritmo superior al de anteriores ediciones, lo que refleja una estabilidad notable. Estamos creciendo tanto en número de expositores como en superficie ocupada. Un indicador clave es el regreso de empresas italianas, cuya presencia confirma que Fimma es un termómetro del mercado europeo y que existe un clima de oportunidad en España para presentar grandes innovaciones tecnológicas.
El error más caro es comprar una máquina que luego la fábrica no sabe o no quiere utilizar. Por eso queremos que el director de fabricación pernocte en València. No se puede evaluar una solución tecnológica en una visita de cuatro horas. Si conseguimos que el personal técnico pruebe la maquinaria, analice sus prestaciones y valide la inversión, la decisión final será mucho más sólida. Estamos trabajando en medidas concretas para facilitar esas estancias y alinear a todo el equipo con la inversión.
La automatización total. Ya no hablamos de máquinas aisladas, sino de líneas inteligentes que conectan diseño y producción mediante almacenes automatizados. El objetivo es que el material recorra todo el proceso (corte, mecanizado, taladrado) sin intervención manual. Además, el servicio postventa está evolucionando hacia modelos remotos. La formación online y el control a distancia permiten reducir costes y mejorar la eficiencia. Para el cliente, esto se traduce en menos paradas y menor coste de mantenimiento.
Noviembre y la parte final del año es donde se toman las decisiones de compra para el ejercicio siguiente. Además, nos permite garantizar los mejores pabellones, accesos y logística. Y eso, para un certamen de estas características, es clave. València sigue siendo la opción más profesional y cómoda para el sector.
Se queda fuera del ecosistema tecnológico. La feria es el único lugar donde se puede contrastar la realidad de las soluciones, comparar proveedores y entender el verdadero impacto de la automatización. No asistir es renunciar a herramientas clave para la competitividad futura.
FIMMA 2026 se articula en torno a tres grandes ejes: la expansión hacia nuevos mercados, el salto tecnológico y el impulso de la construcción en madera. Son los factores que marcarán la competitividad del sector en los próximos años.
En internacionalización, estamos focalizados en el norte de África y el arco mediterráneo. Parte del presupuesto se destinará a facilitar la estancia de compradores internacionales, posicionando València como punto de conexión entre mercados.
En tecnología, vivimos el paso del hardware al software. Hoy, entre el 30% y el 40% de la inversión en I+D se destina al desarrollo de software. La máquina es el soporte de un sistema inteligente basado en conectividad y monitorización en tiempo real.
Y, por último, la construcción en madera será uno de los grandes protagonistas. No solo como sector emergente, sino como vía de diversificación para empresas tradicionales que buscan mayor valor añadido.