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"Es como si al hacer una paella echáramos el arroz antes de preparar el caldo”. Así de ilustrativo se muestra Nicolás Van-Schendel, Director Comercial en ANOOK, al explicar por qué la digitalización en la construcción debe comenzar por el uso del dato único antes de incorporar automatización, IA, BIM avanzado o IoT de forma eficiente.
Aunque muchas empresas del sector están avanzando en estas tecnologías, en ocasiones lo hacen sobre sistemas que todavía no garantizan un dato único, fiable y estructurado. Sin esa base, estas herramientas pierden gran parte de su valor, advierte Van-Schendel. Para él, la clave está en contar con plataformas que integren en tiempo real los datos de obra, costes y planificación, permitiendo unificar la gestión técnica y económico-financiera y convertir la innovación en una mejora tangible de la gestión de los proyectos.
Sobre estas cuestiones compartirá su visión ANOOK en el I Congreso de Innovación en Construcción, Edificación, Infraestructuras y Concesiones (IC2), que se celebrará en Santander del 1 al 5 de junio de 2026 y reunirá a algunas de las voces más expertas del sector, que ya han empezado a enviar los contenidos de sus ponencias (Acceso formulario envío de trabajos técnicos).
¿Cómo vais a estar presentes en el Congreso IC2 y qué podrá encontrar el asistente en vuestra participación?
Estaremos presentes compartiendo nuestra visión sobre la digitalización aplicada a la realidad de la obra, no desde la teoría, sino desde la experiencia. Los asistentes encontrarán un enfoque claro sobre cómo digitalizar y automatizar procesos clave para ganar control y eficiencia, y cómo preparar sus sistemas para evolucionar con seguridad sin perder el foco en la rentabilidad.
¿Cuáles son hoy los principales déficits en los modelos de software que utiliza el sector de la construcción?
El principal déficit es que muchos sistemas no están diseñados desde la lógica de la obra, sino desde una visión genérica de gestión. Esto genera una desconexión entre la realidad técnica del proyecto y la información económico-financiera. Además, persiste el uso de herramientas aisladas que provocan duplicidad de datos, falta de trazabilidad y decisiones tardías. A ello se suma una baja capacidad de adaptación a los procesos reales de cada constructora y una escasa visibilidad en tiempo real del estado económico de las obras.
¿Estamos preparados, a nivel de sistemas y datos, para integrar tecnologías como la IA, el BIM avanzado o el IoT de forma efectiva?
La integración de tecnologías como la IA, el BIM avanzado o el IoT representa una oportunidad clara para el sector de la construcción: permite desarrollar proyectos más seguros, automatizar, optimizar recursos y mejorar la eficiencia en todas las fases, desde el diseño y la planificación hasta la ejecución y el control económico. Aunque todavía es pronto para medir su impacto a largo plazo, el potencial de transformación es innegable.
El sector se encuentra en un proceso progresivo de digitalización que está impulsando la revisión de modelos de gestión tradicionales y la adopción de herramientas más conectadas y orientadas al dato. En este contexto, la inteligencia artificial puede aportar valor a lo largo de toda la cadena de valor, desde la producción de materiales hasta la gestión integral de proyectos y activos.
Para que esta evolución sea realmente efectiva, el factor clave no es solo incorporar nuevas tecnologías, sino contar previamente con unos datos sólidos, únicos y estructurados. Muchas empresas están avanzando en la adopción de estas herramientas. La verdadera ventaja competitiva surge cuando las organizaciones disponen de plataformas capaces de unificar en tiempo real la gestión técnica y económico-financiera del proyecto, garantizando la fiabilidad del dato y facilitando la automatización de procesos. Solo sobre esa base la innovación tecnológica puede traducirse en mejoras reales de control, eficiencia y toma de decisiones.
“Es como si al hacer una paella echáramos el arroz antes de preparar el caldo; para que el resultado sea bueno, primero hay que construir una base sólida sobre la que trabajar”.
Desde vuestra experiencia, ¿qué diferencia a una empresa que “usa software” de otra que tiene una verdadera estrategia digital?
La diferencia está en el enfoque. Una empresa que “usa software” digitaliza tareas; una que tiene una estrategia digital transforma su forma de gestionar. Esta última trabaja con datos únicos, procesos conectados y una visión global del negocio. Utiliza la tecnología para anticiparse, no solo para registrar lo ocurrido. Además, alinea personas, procesos y sistemas, y entiende el software como un aliado estratégico, no como una herramienta administrativa.
La ciberseguridad empieza a ser un tema crítico en construcción. ¿Es el sector consciente de los riesgos asociados a la digitalización?
La conciencia está creciendo, pero todavía existe una percepción de que la construcción “no es un objetivo de los ataques”. Sin embargo, hoy los datos económicos, contractuales y operativos son activos críticos. La digitalización sin una estrategia clara de seguridad puede generar riesgos importantes: interrupciones operativas, pérdida de información o incumplimientos normativos. La ciberseguridad ya no es un complemento, sino una parte esencial de cualquier proceso de transformación digital.
Más allá de los riesgos, ¿están las empresas preparadas para cumplir con las nuevas exigencias normativas y de continuidad de negocio?
Muchas empresas aún están en proceso de adaptación. Normativas europeas, requisitos de protección del dato y exigencias de continuidad de negocio obligan a dar un salto cualitativo. No se trata solo de tecnología, sino de modelo de gestión, procedimientos y certificaciones. Las constructoras que integran estos aspectos desde el diseño de sus sistemas ganan en resiliencia, confianza y capacidad de crecimiento, especialmente en proyectos de mayor complejidad o dimensión internacional.
Mirando a medio plazo, ¿qué capacidades debería tener el software de construcción para responder a los retos de productividad, sostenibilidad y resiliencia?
El software debe ofrecer visión en tiempo real, capacidad de anticipación y una integración total entre obra y finanzas. Debe facilitar el control de costes, la planificación eficiente de recursos y la medición objetiva de desviaciones. Además, será clave incorporar analítica avanzada, automatización de procesos y soporte a criterios de sostenibilidad. Todo ello sobre plataformas seguras, escalables y adaptables a la realidad cambiante del sector.
Cuando hablamos de dato único, también surge el debate sobre su gobernanza. ¿Quién debe controlar y ordenar el dato en una empresa constructora?
El dato único no es solo una cuestión tecnológica, sino de gobernanza. Para que la digitalización y la automatización aporten valor real, las empresas deben definir con claridad quién genera el dato, quién lo valida, cómo se comparte y cómo se protege. Sin un modelo de gobernanza del dato, incluso las mejores herramientas pierden eficacia.
En el sector de la construcción esto es especialmente relevante, porque intervienen múltiples actores —obra, oficinas técnicas, finanzas, dirección, subcontratas— que utilizan la información de forma intensiva. Contar con un dato único implica establecer reglas claras de gestión, trazabilidad y responsabilidad sobre la información, evitando duplicidades y garantizando su fiabilidad.
En ANOOK partimos de un principio claro: la constructora es siempre la propietaria de sus datos. El cliente es siempre el propietario de su información y mantiene el control sobre ella en todo momento.
Este enfoque refuerza la confianza, facilita el cumplimiento normativo y permite a las empresas avanzar en digitalización, automatización e inteligencia artificial sobre una base de datos segura, estructurada y plenamente gobernada por la propia organización.