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La rehabilitación energética de edificios se ha convertido en una de las principales estrategias para mejorar la eficiencia térmica del parque inmobiliario existente.
A diferencia de la obra nueva, la rehabilitación presenta condicionantes específicos derivados tanto del estado previo del edificio como de la presencia de usuarios durante la ejecución de los trabajos. En este contexto, el Sistema SATE se posiciona como una de las soluciones constructivas más eficaces para la mejora de la envolvente térmica.
La rehabilitación de edificios difiere significativamente de la construcción de nueva planta. Los factores que determinan esta diferencia son principalmente:
Aunque los materiales empleados pueden ser similares a los utilizados en obra nueva, adquieren especial importancia aquellos que ofrecen:
En este sentido el sistema SATE cumple óptimamente con estos requisitos, aportando una mejora sustancial del comportamiento energético del edificio.
La correcta implantación de un Sistema SATE requiere una fase inicial de diagnóstico y preparación del soporte existente. Antes de su colocación es imprescindible evaluar:
Por ello, se debe realizar una limpieza previa, eliminando revestimientos en mal estado y reponiendo aquellas zonas deterioradas.
En casos donde existan enfoscados disgregados o superficies con baja cohesión, será necesario aplicar una imprimación endurecedora o promotora de adherencia, garantizando así la correcta fijación del sistema.
Uno de los elementos más versátiles dentro del sistema SATE es el panel aislante, ya que se encuentra disponible en distintos espesores. Esta característica permite resolver problemas habituales en rehabilitación como:
El espesor final del sistema suele estar condicionado por elementos preexistentes, especialmente la carpintería de ventanas antiguas.
En rehabilitación energética, la mejora de fachada mediante SATE debe coordinarse con la renovación de huecos acristalados. La carpintería antigua puede limitar el espesor del aislamiento y reducir la eficacia global del conjunto.
Por ello, resulta altamente recomendable valorar la sustitución de ventanas por sistemas con prestaciones térmicas equivalentes, logrando así una mejora proporcional en toda la envolvente.
Otro aspecto fundamental es la resolución de los puentes térmicos generados por elementos superpuestos a fachada, como:
El sistema SATE dispone de elementos complementarios de anclaje con rotura parcial o total del puente térmico, capaces de soportar cargas combinadas de gravedad y viento, alcanzando resistencias puntuales de hasta 550 kg.
Aunque el coste inicial de un SATE es superior al de un simple saneado y pintado, su implantación aporta un retorno económico a medio plazo gracias al ahorro energético.
Los estudios de eficiencia indican que un sistema SATE puede proporcionar reducciones del consumo energético del orden del 30 al 40%, permitiendo recuperar la inversión en un plazo aproximado de 8 a 10 años.
En cambio, las intervenciones meramente estéticas no generan retorno alguno, ya que no reducen la demanda térmica del edificio.
La fase más extensa en el ciclo de vida de un sistema SATE corresponde a su periodo de uso. Por ello, es imprescindible que el proyectista o arquitecto responsable elabore un manual de uso y mantenimiento del edificio, incluyendo:
Un mantenimiento adecuado garantiza la durabilidad del sistema y la conservación de sus prestaciones térmicas a largo plazo.
El Sistema SATE representa una solución integral y altamente eficiente para la rehabilitación térmica de edificios, permite mejorar la envolvente exterior, reducir consumos energéticos, minimizar puentes térmicos y aumentar el confort interior.
Su aplicación, correctamente proyectada y ejecutada, constituye una inversión rentable, sostenible y alineada con los objetivos actuales de descarbonización y eficiencia energética en el sector de la edificación.