por DPArquitectura 3 de diciembre, 2019 Detalles comentarios Bookmark and Share
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El estudio CSO Arquitectura ha proyectado, construido y certificado la primera residencia de ancianos en España y una de las quince primeras certificadas de Europa. El edificio, que se encuentra ubicado en Camarzana de Tera, Zamora, cuenta con una superficie total construida de 791,77 m2 en una sola planta con capacidad para 16 personas.

La residencia ha obtenido la certificación Passivhaus Classic, ya que cumple con todos los requisitos que establece este estándar, que es uno de los más reconocidos en edificación de consumo casi nulo: una demanda de energía para calefacción y refrigeración menor o igual a 15kWh/m² al año, una primaria menor o igual a 120kWh/m²; y la ausencia de infiltraciones de aire en el interior de la vivienda o edificio (menor o igual a 0,6 renovaciones por hora a 50 pascales).

Gracias a la instalación de 76 placas fotovoltaicas para la producción de energía eléctrica, la residencia tiene un 100% de autoconsumo y la sobrante abastece a un edificio contiguo de la misma propiedad. Además, dispone de sistemas aerotérmicos para la climatización mediante suelo radiante/refrescante, así como recuperadores de calor para minimizar el gasto en calefacción y refrigeración.

Javier de Antón Freile, arquitecto de CSO Arquitectura y responsable del diseño del proyecto asegura que tanto el estudio como los propios promotores "pretendieron diseñar y construir un edificio totalmente ecológico y que, a su vez, el diseño del propio edificio respondiera tanto a parámetros de sostenibilidad como a la adaptabilidad con el entorno”. “La residencia de Camarzana de Tera es una muestra más de que obtener el certificado Passivhaus compensa con creces gracias al ahorro económico en el futuro y los beneficios para los usuarios que disponen del edificio”.

Con el objetivo de que la huella ecológica sea la mínima, se prefabricó el edificio en un taller de Barcelona y se trasladó a Zamora para su montaje, el cual duró solamente una semana. Otra técnica utilizada, ha sido la creación de un invernadero en el comedor para atemperar el aire existente en invierno y permitir la ventilación cruzada en el módulo salón – comedor en verano.

En línea con los cinco principios básicos del estándar Passivhaus, los arquitectos han instalado un sistema de ventilación mecánico con recuperador de calor que permite una ventilación controlada del edificio; un gran aislamiento térmico en fachadas, cubiertas y solera, así como una cubierta ajardinada; y un sistema de climatización mediante suelo radiante/refrescante. Todo ello, procede de fuentes renovables que se basan en extraer energía gratuita del aire exterior mediante una bomba de calor y que es utilizado para la producción de agua caliente sanitaria con el apoyo de 5 paneles solares térmicos.

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