por DPArquitectura 29 de octubre, 2026
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El trazado de los conductos, las pérdidas de carga y la regulación de los terminales determinan el reparto del aire y el funcionamiento final del sistema.

La ventilación mecánica controlada, VMC, se dimensiona durante la fase de proyecto mediante el cálculo de los caudales necesarios para cada estancia. Sin embargo, desde Jeremias afirman que, su funcionamiento real también depende del trazado de los conductos, las derivaciones y la regulación de los terminales. Por ello, el equilibrado de la instalación resulta fundamental para garantizar que la distribución del aire se ajuste a las condiciones previstas en el diseño.

El equilibrado de caudales según las necesidades de cada estancia

El equilibrado de una instalación de ventilación no consiste en conseguir que todas las bocas impulsen o extraigan la misma cantidad de aire, sino en ajustar cada terminal al caudal establecido en el proyecto, de acuerdo con el uso y las necesidades de cada espacio.

En los sistemas de ventilación de doble flujo, el aire exterior se impulsa hacia las zonas secas, como salones y dormitorios, mientras que la extracción se realiza principalmente en cocinas y baños. Ambas redes deben funcionar de forma coordinada para mantener el equilibrio entre los caudales de impulsión y extracción.

En los sistemas de simple flujo, la comprobación se centra en los caudales de extracción y en verificar que las entradas de aire y los pasos de transferencia permiten la circulación prevista entre las distintas estancias.

El diseño de los conductos condiciona la distribución del aire

La ubicación de los terminales, la longitud de las derivaciones y los cambios de dirección son factores que deben contemplarse desde la fase de diseño. Dos bocas con un mismo caudal de proyecto pueden presentar pérdidas de carga diferentes cuando sus recorridos no son equivalentes.

Esta planificación adquiere especial importancia en las instalaciones de doble flujo, donde es necesario coordinar las redes de impulsión y extracción. No basta con reservar espacio para los conductos: las derivaciones deben diseñarse para distribuir correctamente los caudales previstos.

Los codos, filtros, conductos y conexiones generan resistencia al paso del aire, lo que puede provocar diferencias de caudal entre las distintas ramas. Aunque la regulación permite compensar determinados desequilibrios, un trazado excesivamente restrictivo no siempre puede corregirse mediante el ajuste de las bocas.

Asimismo, aumentar la velocidad general del ventilador no garantiza una distribución adecuada y puede incrementar tanto el consumo energético como el nivel sonoro. Por este motivo, el diseño de la red y la capacidad de regulación de sus derivaciones deben abordarse de forma conjunta.

La medición de caudales permite verificar el equilibrado de la VMC

Una vez ejecutada la instalación, el proceso de puesta en marcha comienza con la revisión de las conexiones, las bocas, los filtros y la posible presencia de obstrucciones visibles o fugas.

Las mediciones de caudal deben realizarse con el equipo estabilizado en el modo de funcionamiento seleccionado, dejando constancia de esta configuración para facilitar posteriores comprobaciones.

Los valores obtenidos en cada terminal se comparan con los caudales establecidos en el proyecto. En las instalaciones de doble flujo también debe verificarse el balance total entre impulsión y extracción.

Cuando se detectan desviaciones, se ajustan los elementos de regulación previstos y se repiten las mediciones. Este procedimiento es necesario porque la modificación del caudal en una derivación puede alterar el comportamiento del resto de la red.

El registro de los caudales por estancia, el modo de funcionamiento del equipo y los ajustes finales constituye una referencia para la entrega de la instalación y su mantenimiento. Esta documentación permite conocer las condiciones alcanzadas durante la puesta en marcha y facilita la identificación de posibles variaciones posteriores.

Air-Calc facilita el ajuste de las redes de ventilación Ekkoair

En los sistemas Ekkoair By Jeremias, equipados con conductos semirrígidos Ekkoflex Ø75, el equilibrado puede realizarse mediante reductores de caudal con anillas extraíbles, diseñados para ajustar la distribución del aire entre derivaciones con recorridos diferentes.

La herramienta de cálculo Air-Calc permite introducir la distribución de la vivienda y las longitudes de los conductos para determinar el número de anillas que deben retirarse de cada reductor.

Para realizar el cálculo es necesario incorporar todas las derivaciones de la red y seguir las instrucciones de montaje correspondientes.

Esta solución permite preparar la regulación de los caudales antes de la puesta en marcha, aunque el resultado debe verificarse posteriormente mediante mediciones en la instalación terminada.

El cálculo y la comprobación son procesos complementarios, incluso cuando el recuperador incorpora funciones de equilibrado automático entre las redes de impulsión y extracción.

El equilibrado de la ventilación influye en el confort y la eficiencia

Una distribución inadecuada del aire puede afectar directamente a las condiciones interiores de la vivienda. Un caudal insuficiente puede dificultar la eliminación de humedad, olores y contaminantes, mientras que un caudal excesivo puede generar corrientes de aire o aumentar el ruido en los terminales.

En los sistemas de doble flujo, las diferencias entre los caudales totales de impulsión y extracción también pueden modificar el balance de presión del edificio.

Por ello, el funcionamiento de la instalación depende tanto de las prestaciones del recuperador como de la correcta coordinación de sus redes de distribución.

La documentación del equilibrado final permite verificar que los caudales previstos durante el diseño se han alcanzado en condiciones reales de funcionamiento y proporciona una referencia para futuras intervenciones de mantenimiento.

La verificación final completa el diseño de la instalación

El equilibrado de la ventilación mecánica controlada debe contemplarse desde la planificación de los recorridos hasta la puesta en marcha del sistema.

Un diseño adecuado de los conductos facilita la regulación, pero no sustituye la necesidad de medir los caudales una vez ejecutada la instalación. La combinación de cálculo, ajuste y verificación final permite comprobar que cada estancia recibe o extrae el volumen de aire previsto, contribuyendo al confort interior y al correcto funcionamiento del sistema de ventilación.

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