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Con motivo del Día Mundial de la Arquitectura, que se celebra este 5 de octubre, Presto Ibérica aborda cómo esta preocupación se traslada al diseño de los edificios y qué papel desempeñan las instalaciones y la grifería en el uso diario del agua.
La forma de construir, el tratamiento de los espacios exteriores, la gestión del agua de lluvia o el diseño de las instalaciones forman parte de un proyecto mucho antes de que un edificio tenga grifos, duchas o zonas ajardinadas. Presto Ibérica conversa con Oriol Mampel, arquitecto y fundador de MO Arquitectes, sobre cómo muchas de las decisiones que condicionan el consumo de agua se toman desde el propio diseño del proyecto. “Las estrategias no solo están en el momento de uso del usuario, sino ya desde el principio, en el momento de diseñar el proyecto”, explica Mampel.
Gestionar el agua de lluvia, controlar el caudal o incorporar aireadores, temporización, sensores y sistemas de detección de fugas permite actuar sobre el consumo desde diferentes puntos de la instalación, sin depender únicamente del comportamiento del usuario. Esta realidad se hace especialmente visible en gimnasios, polideportivos, centros educativos o instalaciones públicas, donde un mismo punto de agua puede utilizarse cientos de veces a lo largo de una jornada.
Esta forma de entender el agua ha ido adquiriendo mayor presencia en la arquitectura. Periodos de sequía, restricciones y una mayor atención al consumo han hecho que profesionales y usuarios se planteen con más frecuencia cuánto agua necesita un edificio y qué se puede hacer para reducir su consumo.
Cuando se habla de ahorrar agua en un edificio, la atención suele centrarse en el momento de uso: cuánto tiempo permanece abierto un grifo, cuánto dura una ducha o qué caudal proporciona una instalación. Para Oriol Mampel, el diseño y la construcción ofrecen diferentes posibilidades para gestionar mejor el agua. Los sistemas de construcción en seco o industrializados, por ejemplo, permiten un mayor control de los recursos durante la ejecución.
A ello se suman decisiones relacionadas con los espacios exteriores y con la gestión del agua de lluvia. “Si en un espacio exterior, en vez de recoger el agua y llevarla a las alcantarillas, la infiltras en el terreno de una manera controlada, puedes gestionar mucho mejor ese espacio”, explica Mampel.
Esta forma de abordar el agua continúa después en las instalaciones y llega hasta los puntos que utilizamos cada día. En lavabos, duchas o vestuarios, aspectos como el caudal, el tiempo de apertura o el tipo de accionamiento condicionan el consumo.
En un polideportivo, un gimnasio, un centro educativo o un aseo público, pasan cada día numerosas personas y no todas utilizan las instalaciones de la misma manera. Por eso, controlar el consumo no puede depender únicamente del uso que realice cada usuario. Como explica Oriol Mampel, esta diferencia obliga a pensar de otra manera los puntos de agua: “No es como cuando estás en tu casa. Si escuchas un grifo abierto, lo cierras. En un polideportivo no puedes depender de que el usuario controle todo esto.”
Aireadores, limitadores de caudal, temporización, sensores o sistemas de detección de fugas permiten actuar sobre diferentes situaciones. Un aireador ayuda a reducir el caudal; un sistema temporizado limita el tiempo durante el que permanece abierto el grifo; y la detección de fugas permite identificar consumos que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos.
En este tipo de instalaciones, Presto Ibérica desarrolla soluciones como el temporizado XT LM ECO, con cierre automático y aireador, o soluciones electrónicas como las series presto línea o el XT ELEC L, donde la detección mediante sensor evita que el agua continúe saliendo una vez finalizado el uso.
Las certificaciones ambientales añaden otra cuestión: poder medir cuánto se consume y qué mejora se consigue al actuar sobre las instalaciones. Durante la entrevista, Oriol Mampel señala cómo las certificaciones como LEED o BREEAM han contribuido a prestar mayor atención al comportamiento del edificio y a comparar el consumo previsto con una situación de referencia. Esta forma de medir el consumo permite entender también el efecto de decisiones aparentemente pequeñas.
Mampel lo traslada a una situación habitual en rehabilitación. En edificios con instalaciones de hace veinte o treinta años, sustituir determinados equipamientos por soluciones actuales puede reducir el consumo sin necesidad de modificar la forma en la que el usuario utiliza el espacio.
La grifería entra así en el proyecto no solo por su diseño o funcionalidad, sino también por parámetros que pueden medirse: cuánto caudal proporciona, durante cuánto tiempo permanece abierta o qué sistemas incorpora para controlar el uso del agua.
El diseño ha ido ganando presencia hasta convertirse en un elemento más dentro de baños, vestuarios, piscinas o cocinas. Su forma, altura, acabado o color también influyen en cómo se integra en el conjunto. "(...) Te permite jugar y combinar diferentes piezas, módulos y usos”, explica Mampel.
En la vivienda, esta evolución se aprecia especialmente en la cocina. Su integración con el comedor y el salón ha hecho más visibles elementos que antes quedaban dentro de una estancia independiente, siendo el grifo uno de ellos. Esta mayor presencia hace que acabados, colores y geometrías entren también en la elección de la grifería. Una misma solución puede buscar continuidad con el resto del espacio o adquirir mayor protagonismo dentro de él.
En esta línea, Presto Ibérica busca ofrecer diferentes posibilidades de diseño y configuración para adaptar la grifería a las características de cada proyecto, desde distintas tipologías de ahorro hasta opciones de acabado y personalización. “Al final va acorde con el estilo del proyecto: el color, la forma, la practicidad, si la necesito más baja o más alta. Cuantas más posibilidades tengas, mejor puedes adaptarte al usuario, tanto al uso como al estilo", explica.
La personalización no se limita al color y también puede ser necesario adaptar características técnicas o responder a requisitos específicos de instalación y uso. Presto Ibérica aborda estas necesidades mediante su servicio de fabricación a medida y Presto Exclusive Manufacturing, que permite desarrollar soluciones adaptadas a requerimientos técnicos, legales y estéticos. A ello se suman las posibilidades de personalización de LuxCover, con diferentes opciones de acabados, colores y tratamientos.
Contar con el fabricante desde las primeras fases permite al arquitecto conocer qué posibilidades tiene antes de cerrar la solución y trasladarlas al cliente desde el inicio del proyecto. Esta colaboración permite abordar de forma conjunta aspectos que en la práctica están estrechamente relacionados: cómo se utilizará la grifería, cuánto agua consumirá, qué mantenimiento necesitará y cómo se integrará en el espacio.