Empresas Premium
La nueva ‘Guía para la Elaboración del Plan Sanitario de Calidad Ambiental en Interiores’ (Pscai) ofrece un método práctico para evaluar riesgos, controlar contaminantes y garantizar entornos interiores más saludables en todo tipo de edificios.
La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) ha publicado la ´Guía para la Elaboración del Plan Sanitario de Calidad Ambiental en Interiores´ (Pscai), un documento que establece las bases para implantar sistemas de gestión preventiva de la calidad ambiental en edificios. La guía se ha elaborado en colaboración con la Federación de Empresas de Calidad Ambiental en Interiores (Fedecai).
El documento ofrece un marco técnico para identificar riesgos, evaluar contaminantes y aplicar medidas correctoras y preventivas destinadas a garantizar entornos interiores más seguros y saludables en diferentes tipos de edificios. El director general de Anecpla, Manuel García Howlett, subraya que: “Con esta guía queremos ayudar a introducir una cultura preventiva en la gestión de los edificios, similar a la que ya existe en ámbitos como el control del agua o de los alimentos”.
La guía propone un cambio de enfoque en la gestión de la calidad ambiental interior, pasando de un modelo reactivo (basado en la actuación cuando surgen problemas o quejas) a un modelo preventivo sustentado en la evaluación continua de riesgos y en la implantación sistemática de medidas de control.
Para ello, el documento integra distintos estándares técnicos y normativos relacionados con la calidad ambiental en interiores, entre ellos las normas UNE 171330 y UNE 100012, así como el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (Rite) y el Código Técnico de la Edificación (CTE). A partir de estas referencias, establece un procedimiento estructurado que incluye la identificación de peligros, la evaluación de riesgos, la monitorización de parámetros ambientales y la aplicación de acciones correctoras.
Entre los contaminantes que pueden afectar a la calidad del aire en interiores se encuentran las partículas en suspensión, el dióxido de carbono (CO₂), los compuestos orgánicos volátiles (COV) o los microorganismos y bioaerosoles. Su acumulación puede estar relacionada con problemas de ventilación, un mantenimiento inadecuado de las instalaciones o determinadas actividades que se desarrollan dentro de los edificios.
La importancia de controlar estos factores ha adquirido mayor visibilidad tras la pandemia de Covid-19 y ante la circulación de virus respiratorios como la gripe, cuya transmisión puede verse favorecida en espacios cerrados con ventilación insuficiente.