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El proyecto de rehabilitación de un edificio de oficinas de 7.000 m² para convertirlo en un nuevo campus universitario demuestra cómo la arquitectura puede responder a exigencias funcionales, económicas y ambientales de forma simultánea. La actuación ha sido llevada a cabo por el estudio de arquitectura Flow 81.
Campus Atlántico Mediterráneo
El proyecto presentaba un reto adicional: debía llevarse a cabo sin interrumpir el funcionamiento del edificio.
Durante toda la reforma, 200 personas continuaron trabajando en sus oficinas, lo que exigió una planificación precisa y una ejecución por fases. Fue necesario diseñar cuidadosamente el traslado progresivo del personal de una zona a otra, garantizando en todo momento que los espacios permanecieran operativos y fueran seguros.
Todo el proceso se llevó a cabo de manera rigurosa y organizada, con el objetivo de minimizar al máximo el impacto sobre la actividad diaria de las oficinas.
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Crece en el sur de Andalucía, a pleno sol, y necesita muy poca agua. Se utiliza desde la época romana, cuando ya se valoraba su resistencia y se empleaba para la navegación y la construcción.

El uso del esparto tiene una historia de miles de años, ya que es una de las fibras vegetales más antiguas utilizadas por la humanidad. Su uso ha sido documentado en diversas culturas de todo el Mediterráneo y del norte de África.
Durante la Edad Media, continuó siendo un recurso importante en el Mediterráneo. Las comunidades rurales lo utilizaban para fabricar utensilios domésticos y herramientas agrícolas. En España, la producción de esparto se convirtió en una actividad económica significativa, especialmente en las regiones del sureste.
La producción de esparto en España vivió su época dorada durante la Primera Guerra Mundial. Tras un descenso de la producción en la década de 1930, volvió a cobrar protagonismo y adquirió tal importancia en España que, en 1948, se creó el Servicio del Esparto como organismo conjunto de los ministerios de Industria, Comercio y Agricultura.
El esparto entró en un periodo de decadencia y crisis durante la década de 1950 con la llegada al mercado de otras fibras naturales más económicas. En la actualidad, las fibras sintéticas derivadas del petróleo han sustituido al esparto, especialmente en la fabricación de cuerdas, lo que supuso el golpe definitivo para el esparto, que fue desplazado y actualmente solo se utiliza en la artesanía y en algunos productos tradicionales, como la cestería y los sombreros.
Esto tuvo graves consecuencias para los pueblos que vivían de su producción.
Tanto los conocimientos tradicionales como quienes trabajaban en la industria del esparto estaban destinados, unos al olvido y otros a emigrar lejos de sus montañas. Hoy en día, es muy habitual ver grandes y solitarias plantas de esparto abandonadas en las laderas de las montañas: el esparto ha caído en el olvido.
La recuperación del esparto para la construcción ha supuesto el regreso a los pueblos que trabajaban con él, llenos de personas que trabajan con este material y que ven cómo el conocimiento se transmite de una generación a la siguiente. Además, combinamos la alta tecnología con técnicas tradicionales, como el uso del diseño y la fabricación asistidos por ordenador, lo que nos permite crear productos nuevos e innovadores.
La recuperación del esparto para la construcción ha supuesto el regreso a los pueblos que trabajaban con él, llenos de personas que trabajan con este material y que ven cómo el conocimiento se transmite de una generación a otra. Además, combinamos la alta tecnología con lo tradicional.

Este proyecto de edificio público surgió de la necesidad de crear un edificio emblemático en la ciudad de Málaga. Está situado en una zona empresarial en la que existe una necesidad urgente de renovar y reinventar los edificios en lugar de continuar construyendo. En esta rehabilitación, partimos de un edificio de oficinas original sin ningún elemento característico. En él tendremos que incorporar un campus universitario completo.
La propuesta se basa en la idea de «desnudar» el edificio, exponer su alma y eliminar todos los elementos superfluos para expresar la esencia misma del conocimiento. La estructura, diseñada originalmente para otras funciones, se redefine como un espacio abierto, sin límites interiores, en el que la naturaleza penetra a través de grandes patios y de la estructura vista, formando un conjunto único que se extiende hacia el exterior y promueve la reflexión y el cuestionamiento, derribando las barreras tradicionales entre las diferentes áreas del campus.
El diseño interior se ha transformado radicalmente para promover una experiencia diferente: envolvemos el edificio con elementos curvos que rodean la entrada del edificio y penetran en él, haciendo que deje de ser un edificio de formas rectas y adquiera movimiento mediante particiones y formas curvas, tan plásticas como la mente de un adolescente que comienza su etapa universitaria. Representa esa etapa vital de la vida universitaria en la que se produce una «explosión» de ideas, que incluso pueden ser incompatibles, pero que en ese momento vital tienen sentido —por eso la barandilla de cada pasarela está pintada de un color diferente—.
El proyecto se materializa mediante elementos ecológicos y regionales: esparto y madera. Con el uso de estos materiales damos visibilidad al trabajo de numerosos artesanos que trabajan en los pueblos, luchando contra la España vaciada y defendiendo el trabajo tradicional. En la fachada de vidrio, el esparto se utiliza como elemento de protección solar para reducir el efecto invernadero y, al mismo tiempo, permitir la entrada de luz.
Se han eliminado la mayoría de los forjados y techos tradicionales, creando un espacio interior de aproximadamente 15 metros de altura que simboliza la eliminación de lo innecesario, la claridad y la libertad creativa.
«El proyecto realza el edificio mediante una redistribución total, en la que la planta baja rompe sus límites y se conecta con las terrazas exteriores y con un patio de triple altura que creamos en el vestíbulo principal de la universidad. Las pasarelas conectan los espacios que danzan con la estructura metálica vista, que, junto con la gran cantidad de vegetación incorporada, crean un refugio de descanso para los estudiantes».
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En este proyecto, quisimos recuperar una de las señas de identidad más arraigadas de nuestra arquitectura: el patio andaluz.
Este elemento tradicional no solo funciona como el corazón del edificio, sino también como un espacio de encuentro, interacción y conexión para toda la comunidad universitaria.
La intención es que la actividad gire alrededor de un gran patio central, con techos de triple altura, al que se abren todos los espacios, fomentando una relación visual y funcional continua entre las diferentes áreas académicas.
Esta decisión no solo responde a una lógica cultural, sino que también nos permitió reducir la superficie construida, apostando por menos metros cuadrados, pero con una mayor calidad espacial.
Así, el nuevo campus no solo rinde homenaje a nuestras raíces arquitectónicas, sino que también propone un espacio contemporáneo, sostenible y centrado en las personas.








