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Borgos Pieper expone su presencia en países árabes y contextos de mayoría musulmana con una metodología basada en la precisión, donde cultura, clima y uso determinan cada proyecto.
El estudio de arquitectura Borgos Pieper, ha consolidado en los últimos años una práctica relevante en países árabes y regiones de mayoría musulmana, desarrollando proyectos en Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Asia Central. Su enfoque se basa en una metodología que prioriza la adaptación a las condiciones específicas de cada contexto, evitando soluciones genéricas o formales.
Para el estudio, trabajar en estos territorios no supone una excepción dentro de su práctica profesional, sino una extensión de su experiencia internacional. La relación previa con clientes de Oriente Medio en Londres facilitó una comprensión temprana de las dinámicas culturales, espaciales y funcionales propias de estos entornos.
Según el estudio, la diferencia no radica en el método, sino en el nivel de exigencia en su aplicación, especialmente en aspectos climáticos, programáticos y de representación.
En los países árabes, la arquitectura se encuentra directamente condicionada por formas específicas de habitar. Elementos como la hospitalidad, la privacidad o la estructura familiar influyen en la organización espacial, definiendo accesos, jerarquías y relaciones entre espacios. En este sentido, el arquitecto, Etienne Borgos, señala qué: "El proyecto parte de entender cómo se vive realmente: cómo se recibe, cómo se convive y cómo se protege la intimidad".
El clima es otro factor determinante. Las altas temperaturas, la radiación solar intensa y la exposición constante obligan a integrar soluciones desde el origen del proyecto. Elementos como la sombra, los espacios intermedios o el control de la luz se convierten en sistemas arquitectónicos fundamentales.
En proyectos de alta complejidad técnica, como el desarrollo de estudios de televisión en Qatar, el estudio destaca la importancia de definir con precisión el programa desde las fases iniciales. La coordinación entre equipos técnicos y la adaptación a estructuras de decisión diversas requieren una planificación detallada. En este sentido, la arquitecta, Nadine Pieper, subraya qué: "En estos contextos, analizar y reformular el programa es esencial para garantizar que la arquitectura funcione".
En proyectos desarrollados en Asia Central, esta metodología se ha aplicado a desarrollos urbanos de gran escala, donde la complejidad del programa y la coordinación entre múltiples agentes requieren una definición rigurosa desde fases tempranas. En estos proyectos el clima tiene un papel relevante dado que las temperaturas pueden oscilar entre +35 grados centígrados en verano y -25 grados durante el invierno con una infraestructura energética estatal todavía en desarrollo. Esto condiciona la estrategia de implantación de los proyectos tanto como su ejecución.
A través de la sistematización de soluciones constructivas y de instalaciones, el estudio ha logrado reducir superficies técnicas en torno a un 20%, optimizando el uso del espacio y mejorando la eficiencia global del proyecto. Asimismo, la introducción de infraestructuras energéticas como campos geotérmicos ha permitido reducir significativamente el coste operativo a largo plazo.