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La Asociación Española del Aluminio advierte de un grave riesgo de desabastecimiento tras el impacto del conflicto en Irán sobre la cadena global de suministro.
La guerra en Oriente Medio ha añadido una nueva presión sobre la industria española al comprometer más del 32% del suministro de aluminio en el país. La Asociación Española del Aluminio (AEA), ha alertado del deterioro acelerado de la cadena de suministro global tras el inicio de las hostilidades en Irán el pasado mes de marzo. Este escenario sitúa a la industria nacional ante un riesgo elevado de desabastecimiento, con cerca de un tercio de sus importaciones bajo amenaza directa, lo que equivale a más de 218.000 toneladas de aluminio primario.
La paralización de operaciones en Qatalum, en Qatar, tras los ataques a infraestructuras de gas en Ras Laffan, junto con la declaración de Fuerza Mayor por parte de Aluminium Bahrain (Alba), ha retirado del mercado más de 2,3 millones de toneladas de capacidad de producción. Las estimaciones apuntan a que el impacto total podría alcanzar más de 6 millones de toneladas de aluminio primario procedente del Golfo, una región clave para compensar el déficit estructural europeo derivado del cierre progresivo de plantas dentro del continente.
El escenario se ve agravado por el colapso logístico en el Estrecho de Ormuz, que ha provocado un aumento significativo de los costes de transporte, las primas de seguro y los tiempos de tránsito. Esta situación elimina la capacidad de previsión de costes para la industria transformadora española y anticipa una escasez de metal en el mercado europeo en el corto plazo.
Según los datos consolidados de 2025, el 22,9% de las importaciones españolas de aluminio primario procede de nodos logísticos del Golfo Pérsico, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar y Arabia Saudí. En este contexto, Omán se mantiene como el único proveedor de la región sin problemas operativos, aunque su capacidad resulta insuficiente para cubrir el déficit generado.
A esta situación se suma la reducción de las importaciones desde la Federación Rusa, en el marco de los paquetes de sanciones de la Unión Europea derivados de la guerra en Ucrania. En conjunto, el 32,4% de las importaciones totales de aluminio de España se encuentra actualmente prohibido o en riesgo extremo, sin alternativas inmediatas para suplir la demanda. Este contexto está provocando una pérdida de competitividad frente a países terceros, especialmente aquellos con mayor capacidad productiva.