por DPArquitectura 27 de enero, 2026
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La construcción industrializada gana peso en la VPO al permitir control de costes, reducción de plazos y cumplimiento normativo en un mercado tensionado.

En el contexto actual del sector inmobiliario español, las promociones de vivienda protegida, VPO, afrontan tensiones económicas crecientes. El encarecimiento del suelo, el aumento de los costes de construcción, ligados a materias primas, y la escasez de mano de obra cualificada impactan de forma directa en la viabilidad de estos proyectos. En algunos casos, los costes superan ya los 150.000 euros por vivienda, según información publicada por OK Diario.

Este escenario obliga a las promotoras de VPO a optimizar al máximo costes, plazos y riesgos para mantener la rentabilidad, en un modelo donde los márgenes por unidad son ajustados y la viabilidad depende de la eficiencia del proceso constructivo y del volumen de viviendas ejecutadas.

Industrializar la VPO como decisión empresarial

Ante estas dificultades, la construcción industrializada se posiciona como una alternativa estratégica para la promoción de vivienda protegida. Más allá de la rapidez de ejecución, estos sistemas permiten planificar con mayor precisión, reducir imprevistos en obra y cumplir con los estándares de calidad del Código Técnico.

La experiencia acumulada en proyectos industrializados en España apunta a que optar por este modelo no es solo una decisión técnica, sino una decisión empresarial, al pasar de un proceso tradicional, con mayor incertidumbre, a un sistema controlado, repetible y predecible. En este ámbito, soluciones como las de Sismo Spain se adaptan a distintas tipologías de proyecto y facilitan su incorporación en promociones de VPO.

Rentabilidad en VPO: control de costes y volumen

Las promotoras de vivienda protegida cuentan con incentivos fiscales, como IVA reducido, bonificaciones en ICIO o IBI y ayudas directas a la promoción que pueden alcanzar los 1.200 euros por metro cuadrado. Sin embargo, estos apoyos no garantizan por sí solos la rentabilidad.

En la práctica, la rentabilidad de la VPO no se basa en precios elevados, sino en controlar el coste real de la obra y reducir desviaciones, al tiempo que se alcanza un volumen suficiente de viviendas que permita equilibrar los márgenes.

Ventajas de la industrialización en promociones de VPO

La aplicación de sistemas industrializados en vivienda protegida aporta ventajas concretas que impactan directamente en la viabilidad económica del proyecto:

  • Reducción de imprevistos: la prefabricación de paneles o módulos permite un mayor control del proceso frente a la ejecución tradicional in situ.
  • Rapidez de ejecución: el ensamblaje en obra acorta plazos y posibilita la entrega anticipada, mejorando el retorno de la inversión.
  • Control económico: aunque el coste por metro cuadrado no siempre es inferior al sistema tradicional, sí permite conocer y fijar el coste desde el inicio, evitando sobrecostes.
  • Calidad y seguridad: los sistemas industrializados cumplen y, en algunos casos, superan las exigencias del Código Técnico, con soluciones estructurales certificadas y durables.
  • Eficiencia energética y sostenibilidad: la integración de aislamiento térmico facilita alcanzar calificaciones energéticas A y B, con ahorros de hasta un 20% en consumo energético frente a sistemas convencionales.
  • Flexibilidad de diseño: la industrialización no limita el diseño arquitectónico y permite resolver geometrías complejas y espacios más diáfanos.

Un aliado frente a la escasez de vivienda

La construcción industrializada aplicada a la VPO se perfila como una herramienta clave para incrementar la capacidad productiva del sector y reducir los tiempos de entrega. Frente a sistemas prefabricados más rígidos, la industrialización permite mayor flexibilidad y escalabilidad, aspectos críticos para atender la demanda.

Actualmente, la vivienda protegida representa menos del 2,5% del total de edificaciones en España, con una producción anual muy por debajo de las necesidades reales. Según datos del INE, el país debería construir en torno a 246.000 viviendas al año para paliar la escasez, una cifra muy superior a la producción actual de VPO.

En este contexto, la industrialización se sitúa como uno de los principales aliados para ampliar la oferta de vivienda asequible, una línea que ya recogen iniciativas públicas como el PERTE de la vivienda, que prioriza soluciones industrializadas en el acceso a ayudas.

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