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por DPArquitectura 20 de marzo, 2015 Proyectos comentarios Bookmark and Share
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El método de evaluación y certificación de la sostenibilidad de edificios Breeam acumula 4,5 millones de metros cuadrados sostenibles certificados y trabaja en un mercado emergente que ya está plenamente consolidado en otros países de nuestro entorno. La constitución de un órgano consultivo con representación de todas las partes intervinientes en el proceso constructivo y la minuciosa adaptación al idioma, normativa y práctica constructiva, han sido las claves del crecimiento de la metodología en un período especialmente difícil para el sector de la construcción en nuestro país.

Desde el primer certificado emitido, la nueva sede corporativa de MRW en Barcelona, hasta el más reciente, un centro comercial en la ciudad de Salamanca, han sido emitidos un total de 127 certificados. En su mayor parte, son edificios destinados a uso comercial (84%) y de oficinas (19%), entre los que destacan inmuebles de referencia como Torre Espacio o Torre Agbar. También han sido certificados edificios industriales como la ampliación de la sede de Inditex en Arteixo, deportivos como el Pabellón Buesa Arena de Vitoria, sanitarios como el nuevo hospital de Vigo, hoteles como Le Méridien Barcelona, palacios de congresos como el de Valencia o diversos proyectos residenciales unifamiliares y plurifamiliares.

Empresas líderes del mercado inmobiliario como Colonial, Iberdrola, AXA, Grupo Lar, Invesco, Westinvest, Carrefour, Redevco, Unibail o Corio, y estudios de arquitectura de vanguardia como Luis Vidal, Óscar Tusquets, Ruiz Barbarín, Patxi Mangado o el grupo L35, entre otros, ya han confiado en esta metodología en la que han sido formados más de 300 profesionales desde 2010.

Salud, rentabilidad y medioambiente

Los beneficios económicos de un edificio sostenible “van mucho más allá de un menor consumo de energía”, afirma Óscar Martínez, su director en España. “Es una gestión eficiente del patrimonio inmobiliario en términos económicos, que además repercute en beneficios para el bienestar de los usuarios y la protección del medioambiente”, añade Martínez. 

Antes de poner nota a la sostenibilidad de un edificio, el certificado “evalúa 49 requisitos en obra nueva y más de 200 en aquellos inmuebles ya existentes y en funcionamiento”. La eficiencia energética es una de los aspectos tenidos en cuenta, pero también se revisan aspectos como el consumo de agua, una adecuada gestión de residuos, el aprovisionamiento responsable de materiales, el fomento de medios de transporte públicos o no contaminantes, la reducción de la contaminación, un adecuado uso del suelo y ecología del emplazamiento, la salud y bienestar de los usuarios en cuanto a la iluminación, climatización, ruido, etc.

La ciudad del futuro

Una ciudad con edificios sostenibles tiene efectos directos sobre la calidad de vida y la economía de sus habitantes. Niveles más bajos de contaminación y ruido, reducción del uso del automóvil, menor demanda de agua y de energía, reactivación de la economía local al fomentar un aprovisionamiento responsable, reducción de la generación de residuos, etc. son beneficios que pueden ser alcanzados por nuestras ciudades si se incentivan adecuadamente las prácticas sostenibles en el sector de la edificación.  

Alcanzar “un alto nivel de sostenibilidad en la escala Breeam” subraya Óscar Martínez, “puede suponer un sobrecoste adicional de un 2%, pero es recuperable entre los 2 y 5 primeros años de vida del edificio con el ahorro en consumos que conlleva”.

Breeam

Creado en Inglaterra en 1990, Breeam (Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology) es el método de evaluación y certificación de la sostenibilidad de la edificación técnicamente más avanzado y líder a nivel mundial con más de 270.000 edificios certificados en 63 países.El sello promueve una estructura saludable y productiva para sus ocupantes y eficiente en los recursos que emplea, ponderando los niveles de sostenibilidad de una edificación, tanto en fase de diseño como en fases de ejecución y mantenimiento, y otorga una puntuación final tras evaluar impactos en 10 categorías.

Adaptado a la naturaleza, normativa y particularidades del hecho constructivo de nuestro país desde el año 2010, el proceso debe ser realizado siempre a través de un asesor reconocido, profesional independiente que ha superado un proceso de certificación avalado por Enac. Una metodología en la que ya han confiado destacadas empresas y administraciones públicas en España”.

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