por DPArquitectura 25 de mayo, 2021 Arquitectura comentarios Bookmark and Share
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El arquitecto Javier de Antón Freile, del estudio especializado en arquitectura con estándar Passivhaus CSO Arquitectura, ha finalizado su nuevo proyecto, una vivienda unifamiliar industrializada ubicada en Boadilla del Monte, en Madrid. Para reducir la huella ecológica del edificio, el arquitecto ha incorporado el sistema de fachada ligera Passivhaus de de Knauf Insulation.

Este sistema permite alzanzar un alto aislamiento térmico en fachada (25 cm), así como una ausencia total de puentes térmicos y una gran hermeticidad al paso del aire, puntos indispensables para la buena ejecución de una vivienda pasiva.

“Gracias a la fachada ligera Passivhaus, sobre el que se montó una fachada ventilada cerámica, se consiguió agilizar tiempos respecto otros sistemas, así como asegurar una buena ejecución de la envolvente térmica de la vivienda. Así mismo, hemos conseguido reducir un 38% el espesor de la fachada frente a un sistema tradicional con el mismo aislamiento, ganando superficie habitable para los usuarios de la vivienda”, explica Javier de Antón.

En esta singular vivienda, cuya estructura se levantó en tan solo cuatro días, se han utilizado materiales reciclados como la lana mineral de Knauf Insulation y placas de yeso reciclables, entre otros materiales respetuosos con el medio ambiente.

Este mirador a Boadilla del Monte dispone de 4 kWh de producción fotovoltaica, que permite ahorros del 60% en la factura de la luz. De esta menera se consigue que la demanda energética sea la menor posible, con las múltiples estrategias pasivas implementadas, y por otro, que la producción de energías activas sea mayor con el aporte sostenible y gratuito de la energía solar fotovoltaica instalada.

“En una casa pasiva, y en concreto esta, además del ahorro energético, lo que más impacta es la sensación que existe cuando cruzas su puerta”, comenta el arquitecto. “En primer lugar, destaca su silencio en el interior; gracias al aislamiento, la hermeticidad y las carpinterías con triple vidrio, no se escucha nada del exterior, otorgando un gran confort acústico a los usuarios. En segundo lugar, hay una mejora en la calidad del aire interior. Gracias a la ventilación mecánica con recuperación de calor, el aire se renueva las 24 horas del día, con lo que se evitan los malos olores en el interior, la humedad, etc. Además, los filtros y la pureza del aire evitan alergias para los usuarios, así como un mayor cuidado para evitar la Covid-19”, añade De Antón.

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